lunes, 23 de marzo de 2015

El poema que me hizo sentir

Hace unos días alguien me envió un poema y, si no me falla la memoria, nunca antes me habían hecho, dedicado o enviado un poema. No fue en el contexto clásico. No me enviaron una carta, ni aterrizó sobre mi mesa en forma de avión de papel. Sonó el chat de Facebook y allí lo tenía. Tampoco me lo envió el chico que me gusta, ni el amor de mi vida, sino una amiga.

Como confesión, nunca me he sentido atraída por la poesía, nunca he sentido nada al leerla, ni al escucharla, simplemente es algo que no he sabido experimentar. Pero este poema consiguió llegar a algún lugar en mi interior e invadirlo. Pura y absoluta relajación es lo que sentí después de leerlo, de saborear cada palabra, una detrás de la otra, y entender, y sentir lo que querían decir. Y la única vez que había sentido eso antes fue después de un masaje. 

No sé muy bien qué hizo este poema diferente, quizás el momento de mi vida por el que estoy pasando, quizás la persona que lo envió, no lo sé. Sólo sé que me ha hecho sentir.


Éste fue el mensaje.
Miércoles 13:44
Te lo regalo: capitulo 7 de rayuela

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."