miércoles, 29 de abril de 2015

El debate de las tecnologías

A colación de la entrada de ayer sobre las tecnologías, la digitalización y lo material, me ha parecido interesante comentar el fragmento de un texto que leí hace poco, de Ignacio Ramonet. 

En el segundo capítulo de su libro “La post-televisión: multimedia, Internet y globalización económica” expone en sus primeras líneas las dos opiniones generalizadas que hay sobre las nuevas tecnologías: los partidarios y los detractores. Los partidarios de las nuevas tecnologías e Internet opinan que todo esto va a unificar la raza humana, que va a acercar a los hombres, las culturas, homogeneizar este mundo tan heterogéneo. Por otro lado, los detractores piensan todo lo contrario, que van a suponer una ruptura entre los que tienen acceso a ella y los que no.


Sin embargo, en mi opinión, siempre hay un punto medio para todo, creo que ambas opiniones tienen la razón. Para mí está claro que las tecnologías unen personas, nos permiten comunicarnos a miles de kilómetros, saber qué está pasando en la otra punta del mundo, e incluso ayudar a otras personas que lo necesitan, y que de otra manera me sería muy difícil. Éstas pueden ser personas que no tengan acceso a tecnologías, por supuesto que habrá una brecha entre quienes tengas o no la posibilidad de manejar un ordenador, pero es importante encontrar el equilibrio y mirar por lo demás; si hay algo bueno relativo a la conectividad que nos facilitan las tecnologías es esto, poder ayudar a quien sea, donde sea y cuando sea.

martes, 28 de abril de 2015

Lo digital vs. lo material

Vivimos en la era digital, de eso no hay duda, las tecnologías han avanzado de forma exponencial en los últimos años y una de las consecuencias de esto es la digitalización de la mayoría de las cosas que solíamos tener antes por casa.

Ahora no tenemos nada, nuestras estanterías están vacías. Las canciones y los discos se pueden comprar por internet (de modo que sale mucho más económico) y los libros también, ahora podemos tener diecisiete libros metidos en un aparato de plástico.

Es cierto que ahorramos espacio de almacenaje y quizás también dinero, ¿pero qué nos queda?, ¿qué ha sido de poder sostener un libro entre las manos y olerlo?, ¿o de romper el imposible plástico que protege los discos cuando los compras? Todo esto son cosas que se están perdiendo y que a mí, personalmente, me encanta, por eso siempre optaré por algo material, antes que por algo digital.

lunes, 27 de abril de 2015

La manera más divertida de crear

Es irónico como en la anterior entrada dije que los poemas no me gustaban demasiado y hoy voy a volver a escribir sobre ellos. Concretamente sobre los de Herta Müller y sus collages.

Me llama mucho la atención el concepto de escribir un poema a partir de palabras sueltas que guardas en un cajón, pero lo que me hizo reflexionar sobre el proceso fue el darme cuenta de que yo he hecho cosas parecidas muchas veces. 

He creado muchas historias a partir de palabras, sin coherencia entre sí, que me la gente me decía, e incluso, he llegado a pintar cuadros de este modo. Y me parece, sin duda, una de las maneras más divertidas de crear. Ponerte unas reglas (las palabras elegidas), para saltártelas y adaptar su significado al contexto que tú quieras darle.