lunes, 9 de febrero de 2015

La página en blanco

Veo más que oportuno comenzar este blog, motivado por la literatura, la poesía, el arte; escribiendo sobre la aterradora realidad que supone enfrentarse a una página en blanco. Todo individuo ha sido víctima del miedo, de la incertidumbre, de la emoción que invade a uno el comenzar a dibujar sobre un lienzo virgen.

Si bien es cierto que una vez la pluma se ha posado sobre el papel, o los dedos comienzan a bailar sobre el teclado —mucho más apropiado a los tiempo que corren—, en ocasiones es difícil pararlos; el verdadero reto es definir qué es aquello que va a motivar a la pluma a volver al tintero. Nadie está exento de ese miedo antes mencionado, de ese temor ocasionado por la responsabilidad de crear algo nuevo nunca antes visto, algo que provoque sensaciones en el lector, que lo haga reflexionar, que tras la lectura lo deje sin aliento. Que sea capaz de arrebatar esos minutos de silencio tan preciados para saborear lentamente cada palabra.

El miedo puebla nuestro cuerpo de adrenalina, de la tentación de comenzar algo nuevo, de mejorar lo, a simple vista, inmejorable, de superarse a uno mismo, de empujar y hacer ceder las murallas de la imaginación de uno y explorar nuevos terrenos. De crear.


Sin duda, la responsabilidad es grandiosa. Y ese recelo y esa emoción son las que van a colmar cada uno de los siguientes artículos de este blog.

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