A colación de la entrada de ayer sobre las tecnologías,
la digitalización y lo material, me ha parecido interesante comentar el
fragmento de un texto que leí hace poco, de Ignacio Ramonet.
En el segundo capítulo de su libro “La post-televisión:
multimedia, Internet y globalización económica” expone en sus primeras líneas
las dos opiniones generalizadas que hay sobre las nuevas tecnologías: los
partidarios y los detractores. Los partidarios de las nuevas tecnologías e
Internet opinan que todo esto va a unificar la raza humana, que va a acercar a
los hombres, las culturas, homogeneizar este mundo tan heterogéneo. Por otro
lado, los detractores piensan todo lo contrario, que van a suponer una ruptura
entre los que tienen acceso a ella y los que no.
Sin embargo, en mi opinión, siempre hay un
punto medio para todo, creo que ambas opiniones tienen la razón. Para mí está
claro que las tecnologías unen personas, nos permiten comunicarnos a miles de
kilómetros, saber qué está pasando en la otra punta del mundo, e incluso ayudar
a otras personas que lo necesitan, y que de otra manera me sería muy difícil.
Éstas pueden ser personas que no tengan acceso a tecnologías, por supuesto que
habrá una brecha entre quienes tengas o no la posibilidad de manejar un
ordenador, pero es importante encontrar el equilibrio y mirar por lo demás; si
hay algo bueno relativo a la conectividad que nos facilitan las tecnologías es
esto, poder ayudar a quien sea, donde sea y cuando sea.
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