Ahora no tenemos nada, nuestras estanterías están vacías. Las canciones y los discos se pueden comprar por internet (de modo que sale mucho más económico) y los libros también, ahora podemos tener diecisiete libros metidos en un aparato de plástico.
Es cierto que ahorramos espacio de almacenaje y quizás también dinero, ¿pero qué nos queda?, ¿qué ha sido de poder sostener un libro entre las manos y olerlo?, ¿o de romper el imposible plástico que protege los discos cuando los compras? Todo esto son cosas que se están perdiendo y que a mí, personalmente, me encanta, por eso siempre optaré por algo material, antes que por algo digital.
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